18.6.07

:: El actor y el escritor

El actor y el escritor se conocen cuando son muy jóvenes y, sin embargo, ya famosos.
El actor es famoso porque sale en telenovelas. El escritor es famoso porque hace entrevistas en televisión. Sólo son famosos en su país de origen, pero ellos se sienten famosos y caminan como famosos. El escritor entrevista al actor en televisión. Se hacen amigos. Se hacen amantes.
Son amantes a escondidas porque tienen miedo de que la gente que los ve en televisión deje de verlos si lo sabe. Nadie sabe que son amantes, ni siquiera sus amigos, sus familias ni, por supuesto, sus novias. El actor ha sido amante de otros hombres. Es más joven que el escritor, pero tiene más experiencia en el amor a los hombres.
También tiene más experiencia en ocultar ese amor. Por eso suele viajar a ciertos países donde puede permitirse amar a otros hombres sin que se enteren en la ciudad en la que vive, donde tiene fama de mujeriego. El escritor no tiene fama de mujeriego, pero ciertas mujeres lo persiguen porque les inspira ternura.
Ha tratado de enamorarse de una mujer, pero todavía no lo ha conseguido porque sus primeras experiencias con mujeres fueron traumáticas y porque cree que sólo podrá enamorarse de un hombre. El actor es su primer hombre. Se entrega a él. Se enamora de él. Siente que ninguna mujer podría gustarle como él. El actor y el escritor son amantes furtivos.
No viven juntos. Viven cerca. Se ven muy tarde en la noche, después de trabajar, después de estar con sus novias.
Tienen miedo de que alguien los descubra. Pero no pueden dejar de verse. Tal vez están enamorados y no lo saben. Tal vez no están enamorados y lo que los atrae es la complicidad que surge del secreto que los une. El escritor le promete que algún día escribirá una película en la que el actor será la estrella. El actor se ríe, no le cree. El actor le confiesa que su sueño es ser un cantante famoso. El escritor le cree. El escritor le dice que quiere irse a otro país y vivir con él sin tener que ocultar el secreto. El actor le dice que eso es imposible, que nunca podrán vivir juntos y amarse sin esconderlo. El escritor se cansa de vivir mintiendo y se va a vivir a otro país.
Se siente libre, pero extraña al actor. Le pide que vaya a vivir con él.
El actor va a visitarlo, pero vuelve a su país. Le da miedo romper el secreto. Cree que si la gente se entera de que le gustan los hombres, se quedará sin trabajo, dejarán de ofrecerle papeles en la televisión. El escritor le dice que está equivocado, que le ofrecerán papeles más interesantes, pero el actor no le cree.
El escritor se muda a una ciudad más fría. No quiere volver a la televisión. Tiene unos ahorros. Puede escribir. Escribe. Escribe de las cosas que más le duelen. Escribe del amor a los hombres.
Escribe del hombre al que amó, el actor. Cambia los nombres, lo presenta como una novela, pero, cuando el libro es publicado, mucha gente en su país reconoce al actor y al escritor que están tan obviamente agazapados tras los personajes ficticios que los encubren mal. El escritor ha roto el secreto.
El actor se siente traicionado. Todos saben o sospechan que fueron amantes. El escritor aclara que el libro es ficción, pero nadie le cree, la gente no es tonta. El actor se esconde, no da entrevistas, niega todo, odia al escritor, al que considera malvado y traidor. El escritor se casa y tiene hijos. El actor se casa y tiene hijos. El escritor se divorcia y reconoce que le gustan los hombres. El actor se divorcia y no reconoce que le gustan los hombres. El escritor tiene cierto éxito, a pesar de que reconoce que le gustan los hombres o debido a eso. El actor tiene cierto éxito, a pesar de que no reconoce que le gustan los hombres o debido a eso. El escritor publica varios libros en los que aparece la sombra del actor. El actor le dice a la prensa que no ha leído esos libros. El escritor sabe que es mentira. No pocos años pasan sin que se vean o se escriban o se hablen. En realidad se han visto alguna vez en un aeropuerto, pero se han ignorado.
El actor está más gordo, se deja barba, tiene fama de alcohólico y depresivo, deja amantes despechados en varios países.
El escritor está más gordo, escribe peor, tiene fama de drogadicto y ermitaño, se pelea con las pocas personas que todavía lo quieren. Cuando publica una nueva novela, el escritor va a un programa de televisión. Le preguntan por el actor. Dice que fueron amantes, que lo recuerda con cariño, que lo extraña, que le gustaría volver a verlo. Es un escándalo, uno más en su carrera. Tiempo después, el actor le escribe un correo electrónico. Le dice que quiere verlo. Le da su teléfono. El escritor lo llama. Hablan por fin. Se hablan con cariño.
Han pasado casi veinte años y están hablando con la complicidad de cuando eran amantes. Quieren verse.
Necesitan verse. Acuerdan verse al día siguiente, viernes, en el departamento del escritor. El escritor le dice que lo llamará para darle la dirección. El actor le dice que estará esperando la llamada.
Al día siguiente, viernes, el escritor decide no llamarlo. No tiene una razón para no llamarlo. Quiere verlo. Pero decide no llamarlo. Quizá lo hace porque ama a otro hombre y no quiere engañarlo, no quiere hacer nada que pueda lastimarlo o poner en peligro ese amor. Quizá lo hace porque es cruel.
El actor se queda esperando la llamada. A medianoche, le escribe un correo electrónico lleno de insultos. El escritor se sorprende del odio que recorre esas palabras. Le contesta que tuvo un día complicado, que por eso no lo llamó, pero que nada justifica los insultos y que es mejor que no se vean si todavía hay tanto odio. Pasan no pocos años sin que se vean o se escriban o se hablen.
Un reportero le pregunta al actor si algún día irá al programa de televisión del escritor. El actor se enfurece, trata mal al reportero, se niega a contestar.
El reportero y sus colegas van con el cuento donde el escritor. Le dicen que el actor se molesta cuando mencionan su nombre. El escritor les dice que siempre recordará con cariño al actor, que alguna vez fueron amigos muy íntimos y que le encantaría volver a verlo.
El reportero y sus colegas van con el cuento donde el actor. (Veinte años atrás, el actor y el escritor hablaban desnudos en una cama, fumando marihuana. Ahora se mandan mensajes con reporteros de espectáculos).
El actor responde que no quiere ver más al escritor, que no lo considera su amigo, que nunca fue su amigo muy íntimo ni íntimo ni nada.
El escritor enciende la televisión y ve al actor cantando en una publicidad de detergentes. Luego viaja y se reúne con su novio, el hombre al que ama. Su novio, que es muy cínico, le dice: -Qué raro. No tiene huevos para salir del closet, pero sí para hacer un comercial de detergentes. El escritor se ríe y piensa que algún día escribirá una película en la que el actor será la estrella. O que ambos harán un comercial de detergentes.

No hay comentarios.: